Estos últimos días, hablando con diferentes personas, he escuchado el mismo comentario:
- Quería que las fotografías tuvieran un precio algo más que simbólico para que lo apreciaran – dijo uno.
- La electricidad debería ser más cara para que las personas la apreciaran más – dijo otro.
En nuestra sociedad, construida sobre los valores que nosotros mismos aceptamos y transmitimos de generación en generación, las cosas, materiales o inmateriales, establecen su valía en función de su precio. No importa si el esfuerzo de ponerlas a disposición de los demás equivale al esfuerzo que estos deben realizar para pagarlas, tampoco tenemos en cuenta que el dinero no tiene el mismo valor para todo el mundo. No importa. Simplificamos: pagar equivale a merecer. Por lo tanto si no pagas no lo mereces o cuando menos no lo aprecias.
Sin embargo las cosas más importantes de nuestra vida no tienen precio. El amor que damos y recibimos. Las personas que nos rodean y con las que nos relacionamos. Los gestos, lo abrazos y los besos. En ocasiones se nos olvida cuánto significan aunque todos estemos de acuerdo en que no se les puede poner precio, es más, de alguna forma pagar por ellas las degrada ya que su verdadero valor es sencillamente incalculable.
Aquellos que defienden el valor a través de la cuantía de un pago en metálico se me antojan una especie de mártires, no creo que seguir su camino nos lleve a buen puerto.
Personalmente me da igual si la electricidad es gratis o no, procuro no despilfarrarla y mis actos cotidianos lo reflejan. Lo mismo hago con el agua y con otros recursos. No siempre fue así y aún me queda mucho por mejorar, vivo inmerso en un proceso de transformación y la clave del cambio es la educación, la asimilación de valores que nos hacen ser conscientes del nivel de integración, de la verdadera responsabilidad que implica estar vivo, existir.
Y mientras pensaba en todo esto, casualidad, he disfrutado de las palabras de alguien que dedicó su vida a reflexionar sobre estas cuestiones y de quien tenemos mucho que aprender:
