La Danza final de Kali es un libro que puede descargarse libremente.
Interesante:
(…) “Es necesario acostumbrar a los pueblos para que tomen la ilusión del dinero como verdad (…), a satisfacerse con lo superficial, a desear solamente conseguir su propio placer ” (…)
(…) “Es necesario deshabituar a los seres humanos a pensar por sí mismos. Les daremos una enseñanza basada en lo que es correcto, y ocuparemos sus mentes en contiendas oratorias que no pasan de simulaciones.” (…)
(…) Este libro no está interesado en esta variedad de “gustos” de la modernidad. Por nuestra parte, nos limitamos a usar las palabras con un rigor que detractores y seguidores de las “teorías de conspiración” acostumbran a despreciar. No hablamos ni hablaremos de conspiración porque no hay conspiración. ¿Qué es “conspiración”? Según la máxima autoridad de la lengua que estamos manejando, es “unirse varias personas contra su superior o soberano”. Teniendo en cuenta esta definición, el Novus Ordo Seclorum sería lo opuesto a una conspiración. Aquí no hay dos o más sujetos con anhelos subversivos, ni existen pretensiones de alcanzar el poder. No. Aquí hay un único poder desarrollándose sin ningún tipo de oposición, manifestándose tal y como es a lo largo de la historia reciente. Nunca insistiremos lo suficiente en asegurar que la fuerza que articula el Novus Ordo Seclorum es un único poder que ha gobernado al ser humano a lo largo de lo que él llama “historia”. Sólo existe un Establishment perpetuándose en una ambición de crecimiento permanente. Por lo tanto, actualmente, no hay posibilidad alguna para una subversión, ni para una oposición, ni muchísimo menos para una conspiración. Es por ello por lo que no usamos esa palabra, porque no se puede ceñir a la realidad que este libro aborda.
Y sin embargo, nos consta que algunas lecturas de este libro se harán desde esta perspectiva basada en dicho término. Estas lecturas no nos interesan ni poco, así como las críticas que pueden surgir de ellas, tanto las favorables como las negativas. Los detractores del “género conspiratorio” seguirán en la comodidad de una concepción del mundo, mitad película de Hollywood, mitad cuento infantil para antes de irse a dormir. Los seguidores del mismo género seguirán culpabilizando a los judíos, a los masones, a los arios, a los norteamericanos, a los ingleses, a los comunistas, a los extraterrestres… y evadiéndose de su responsabilidad humana. ¿Se puede dejar más claro? Nadie tiene la culpa del Novus Ordo Seclorum; ninguna nacionalidad, raza, familia u otro tipo de colectivo puede ejercer de chivo expiatorio de un proceso tremendamente complejo que involucra a cada uno de los seres humanos. ¿Se puede dejar más claro? Nadie conspira nada; sólo la propia desidia y pereza del ser humano ganando terreno a la hora de interpretar la verdad de una manera íntegra. ¿Se puede dejar más claro? La única teoría que resulta válida es la que conduce a la práctica de la responsabilidad individual de cada ser humano para con sus semejantes. Está claro: no hablamos de conspiración, no hay conspiración. Invitamos a los lectores que no puedan renunciar a su adhesión (positiva o negativa) a este término, que interrumpan la lectura de este libro con el punto que cierra esta frase. (…)