Categoría: medios


Mucho he discutido con más de uno sobre que las viviendas no iban a bajar, el tiempo pasa y las rosas son rojas, el cielo azul y la vivienda sigue siendo el mismo sueño inalcanzable para muchos. Supongo que eso les pasa por soñar con cosas innecesarias como un techo propio.

Nos acercamos al final del 2010 y se leen titulares tan moderados como su contenido: La OCU anuncia el final de la hipoteca barata.

Durante todo este Via Crucis de crisis financiera que han sido los últimos 2 años las personitas “normales” con uno o dos sueldos de entre 1.000 y 1.500 eur por poner una horquilla ni demasiado restringida ni demasiado optimista (hay muchos indivíduos/familias que están mucho peor económicamente) se han encontrado la puertas de todos los bancos cerrada a la hora de pedir una hipoteca para comprarse su única y digna vivienda a la que teóricamente tienen derecho.

En lo que llevamos de 2010 los bancos de este país no han subido los diferenciales del 0’39 al 0’69 como menciona dicho artículo, esa será un media más: sesgada, tendenciosa y manipuladora. El diferencial, muy señores míos, no suele bajar del 2%, sí, han leído bien: DOS-POR-CIENTO.

Estos datos son la realidad a pie de calle, constatada día a día por un servidor con directores de BBVA, ServiCaixa, Caja Murcia, Caja Madrid… etc.

Eso sí, si tienes dos sueldos de +1.500 euros y/o más de la mitad de la hipoteca pagada y/o no tienes niños los verás a todos pegarse por ser tu mejor amigo.

Por lo tanto si comparamos el esfuerzo mensual que un techo le suponía a una persona/familia al mes ANTES de la crisis financiera (más caro el m2, más barata la hipoteca, sin nadie en el paro y un salario mayor) con lo que le supone hoy (más barato el m2, más cara la hipoteca, con al menos un miembro en el paro y un salario menor) obtenemos un resultado igual o mayor. ¡Suponiendo que te concedan la hipoteca de marras! (hoy muuuuuucho más difícil que antes e imposible si eres parte del ejemplo).

Si no se lo creen cojan la calculadora y compruébenlo:

ANTES: 200.000 euros a 30 años con un tipo Euríbor + diferencial del 2’50% son 790 eur / mes.

AHORA: 150.000 euros a 30 años con un tipo Euríbor + diferencial del 3,50% son 673 eur / mes y ahora quítale un salario (al menos una persona en el paro) y/o disminuye el importe de ambos un 20% (“estamos en crisis, o te bajamos el sueldo o te despedimos ¿qué eliges?“).

La vivienda barata para las persona de a pie, esa clase media hoy casi extinta, es un espejismo, una maldita ilusión con forma de titular de periódico.

Disfruten de su nuevo país* + europeo que nunca: todo currifichante de alquiler por más o menos lo que costaba ANTES una hipoteca y sin capacidad de ahorro, así los hijos de tus hijos no heredarán una hipoteca pero tampoco una inversión, sencillamente lo único que heredarán será tu puesto de trabajo con las condiciones que te mereces.

* Una ilusión más.

Copio & pego de 20minutos.es, ¿de qué hablábamos hace no mucho?

Me alegra ver que sí hay compañeros que demuestran con su dedicación el reconocimiento y difusión que se merece la noticia más importante de todas: el asesinato de quienes las publican.

Por su puesto no faltan comentarios fuera de tono, faltos de perspectiva y de una simpleza abrumadora, el “Premio al Comentario Velocidad-Tocino” se lo concedemos a:

Esa gente siempre sintiéndose como los grandes iluminados, según los que pueden contra los poderosos. Patrañas, el 80% de los periodistas no saben mas que escribir o decir tonterías para poder cobrar un sueldo, su periodismo es intrascendente, y del 20% restante el 99% son gente pagada por el gobierno para fungir de alabadores. El periodismo del siglo XXI está en los blogs, en youtube, en los sitios independientes y no en esa escoria al servicio del poder.” Al autor mejor ni citarlo ¿para qué?.

Y ahora sí, el c&p:

DAVID YAGÜE

  • Terry Gould investiga las vidas de siete periodistas asesinados.
  • 832 informadores han muerto de manera violenta desde 1992.
  • El 90% de los periodistas muertos en el mundo trataban temas locales.

Terry Gould

Terry Gould quería contar la vida de seis periodistas asesinados mientras trabajaban. Para informarse sobre dos reporteros rusos, Gould concertó una entrevista con Anna Politkovskaya. “El mismo día que aterricé en Moscú para hablar con ella, fue asesinada“. Gould hizo una excepción en su lista de víctimas poco conocidas y colocó a la célebre reportera rusa en su lista.

Matar a un periodista (Los libros del lince) es el resultado de cinco años de investigación en los que este neoyorquino residente en Canadá ha recorrido medio mundo para contar la historia de siete periodistas muertos en los países donde más informadores eran asesinados en aquella fecha. Salvo Politkovskaya, ninguno era conocido fuera de su ámbito; ninguno era un corresponsal de guerra de un medio internacional, eran periodistas locales que se habían enfrentado al sistema corrupto que gobernaba el lugar donde vivían. El 95% de los 832 informadores asesinados en el mundo desde 1992 eran periodistas locales.

“Hay dos tipos de periodistas: los que cuentan el qué, quién, dónde, cuándo y cómo y los que tratan de informar del por qué, del a quién beneficia”, afirma Gould en su visita a Madrid. “Son los periodistas locales los que amenazan al poderoso, los que conocen a la gente que defienden con sus artículos y al enemigo que denuncian”, explica, “A éstos les temen los poderosos, a los que no les pueden dejar trabajar”.

Casos como el colombiano Guillermo Bravo Vega, Marlene García-Esperat -conocida como la “Erin Brockovich filipina”-, el bangladeshí Manik Chandra, los rusos Valery Ivanov y Alexei Sidorov y el iraquí Khalid W. Hassan. Todos ellos destaparon el sistema corrupto que gobernaba el lugar donde vivían. Todos fueron amenazados, a todos se les dió a elegir -”la plata o el plomo”-, todos elegieron seguir adelante y fueron asesinados.

Sin miedo a la muerte

“No eran santos, ni locos”, asegura Gould tras haber visitado sus casas y hablado con sus amigos, familiares y enemigos: “Eran personas normales, todos tenían muchos defectos -Bravo Vega asesinó a un hombre de joven, Khalid fue despedido de la CBS por visitar con frecuencia páginas pornográficas de mujeres maduras desde su ordenador de trabajo-. Sin embargo, en un momento de sus vidas ocurrió algo que les hizo mirarse hacia sí y hacia su país y sintieron culpa, vergüenza o ira”, explica. “Desde ese momento, decidieron hacer lo correcto aunque les costara la vida“.

Esos momentos son muy diferentes según el caso: a Bravo Vega, al salir de la cárcel, el hijo del hombre al que mató le abordó con una pistola. El futuro periodista le dijo: “Mátame si quieres, pero si me dejas con vida, repararé el crimen cometido“. Eso hizo hasta que un sicario le metió una bala en la cabeza: denunciar a la clase de hombres poderosos -como su propio padre- que desengraban y dominaban su ciudad impunemente.

“Anna Politkovskaya, después de años de obviar la guerra en Chechenia y dedicarse a informar de la élite rusa, decidió hacer un reportaje sobre los niños chechenos refugiados en Moscú que comenzaban el colegio. Hasta que alguien le dijo que a los niños chechenos no se les permitía ir al cole”, explica Gould. Después visitó un centro de refugiados y vio el dolor de cientos de personas y “sintió vergüenza de su país y de su carrera”.

Todos ellos aceptaron la posibilidad de ser asesinados y cuando les amenazaron diciéndoles que serían el siguiente en morir, todos contestaron algo parecido a lo que dijo la reportera rusa: “Seré la próxima, no voy a callar; eres tú el que debes parar”.

“Los periodistas así suelen pedir un crédito al banco, comen sólo arroz, duermen en un jergón, prescinden del agua caliente y se pasan años trabajando en la pobreza y acaban con buenas historias”, explica Gould y se refiere a sus siete protagonistas y así mismo. “Así viviste tú también durante cinco años”, añade su editor en referencia a su investigación para este libro. Aunque eso sí, el no aceptó el riesgo de morir y, aunque fue amenazado, tomó las debidas precauciones en sus visitas a estos países.

Matar a un periodista sale barato, los responsables salen impunes en muchos de estos países”, afirma Gould y vuelve a tirar de estadísticas: el 95% de los autores intelectuales de estos crímenes contra la prensa o sus instigadores esquivaron la cárcel. Eso, sin contar que las causas que ellos denunciaron pocas veces tuvieron solución o final feliz.

Asesinados por informar

Gould visitó Irak para conocer la historia de Khalid W. Hassan, un periodista asesinado que trabajaba para la agencia de The New York Times en su país. Recientemente se ha conocido que Irak es el conflicto más mortífero para la prensa desde la Segunda Guerra Mundial -230 informadores o colaboradores muertos desde 2003-, según un uniforme de Reporteros Sin Fronteras. El 87% de ellos eran iraquíes. Pocos medios internacionales destacaron ese dato y casi ninguno de esos casos trascendió, a pesar de que muchos trabajaban para medios occidentales.

“Mi impresión cuando viajé a Irak es que a estos iraquíes los medios occidentales les brindan la misma protección que a sus reporteros occidentales durante sus horas de trabajo. Sin embargo, cuando terminan el trabajo, los occidentales vuelven a sus hogares en zonas muy protegidas como la Zona Verde de Bagdad y los iraquíes se marchan a sus casas en barrios dominados por la insurgencia donde están marcados como objetivo”, explica, “Los medios deberían proteger a estos periodistas durante 24 horas como lo hacen con los otros”, exige.

Aunque con Matar a un periodista, Gould se ha centrado en países conflictivos y corruptos (donde más informadores mueren al denunciar las relaciones entre crimen y poder) este periodista no olvida a los informadores muertos en el primer mundo: cita a periodistas asesinados en Canadá y EE UU, a los españoles José María Portell y José Luis López de la Calle -asesinados por ETA en 1978 y 2000, respectivamente -, a la irlandesa Verónica Guerin -asesinada por narcotráficantes en 1995- o al griego Sokratis Giolias -asesinado en julio de este año-.

“Las conspiraciones existen pero sólo las que nosotros te digamos.”

Ese podría ser el resumen de el informe emitido por la influyente Demos.

(…) This alone is insufficient because some conspiracies have turned out to be true. Our institutions and governments have deceived the population to advance hidden and unstated interests. Well known examples include Operation Northwoods in 1963, where US Joint Chiefs of Staff discussed (but never implemented) manufacturing a Communist Cuban terror campaign in Miami as a casus belli,44 and the CIA involvement in a coup d’etat against the democratically elected Chilean leader Salvador Allende in 1973.45 More recently, at
the time of writing, an investigation has revealed that the UK government, the police and the Catholic Church conspired to keep a priest’s involvement in the Claudy bombings secret.
(…).

Lo que traductor de Google mediante (perdón por la pereza pero creo que el resultado es suficientemente bueno):

(…) Esto por sí solo es insuficiente porque algunas conspiraciones han resultado ser verdad. Nuestras instituciones y los gobiernos han engañado a la población para hacer avanzar los intereses ocultos y no declarados. Bien conocidos son ejemplos de la Operación Northwoods en 1963, donde EE.UU. Estado Mayor Conjunto de debate (pero nunca se implementó) la fabricación de una campaña de terror comunista cubano en Miami como un casus belli, de 44 años y la participación de la CIA en un golpe de Estado contra el democráticamente electo de Chile líder de Salvador Allende en 1973,45 Más recientemente, en el momento de escribir, una investigación ha revelado que el gobierno del Reino Unido, la policía y la Iglesia Católica conspiró para mantener la participación de un sacerdote en los atentados de Claudy secreto. (…)

Demos es un think tank, según la definición de la wikipedia sobre este grupo en concreto :

(…) Demos fue concebido como una red de redes que podrían reunir las diferentes fuentes de ideas y conocimientos para mejorar las políticas públicas (…)

Es decir: no sólo es que nuestra elección política es una pura ilusión bidimensional, un genuino Barça-Madrid para que me entiendan los futboleros, no sólo es que el partido resultante tendrá que bregar y satisfacer los intereses del gran capital sin que se le acuse, al menos a tiempo, de violar la ley (para lo que mucho optan directamente por cambiar la propia ley haciendo un traje a medida de quienes les sobornan) sino que si por algún motivo un político honrado consigue alcanzar el poder, antes de pegarle un tiro (que hoy en día ya no está tan bien visto, eso se lo reservan para los periodistas) tendrá un ejército, una “red de redes”, susurrándole al oído qué debe pensar.

Hoy más que nunca es imposible esperar que nos dirija un político honrado porque sencillamente el capital ha orientado todas sus armas para evitar que esto ocurra.

¿De dónde nace la lucha? De la toma de conciencia que estamos viviendo fruto de la misma tecnología con la que pretenden adormilarnos.

El mundo ha cambiado tan rápido en 10 años gracias a la atomización instantánea de la comunicación que las antiguas reglas de la manipulación de la opinión pública ya no son tan eficaces, el manual del buen desinformador no es tan eficaz como antes y el reciclaje de los desinformadores de antaño exije una formación y una visión refractarias con el ideal de un mundo unido.

La información es poder, o era porque ahora que todos tenemos acceso a ella haciendo más difícil servirse de ese diferencial para tomarle el pelo al prójimo.

Igual que las empresas más arcaicas del sector de la propiedad intelectual y las comunicaciones no terminan de entenderlo y hacen sugerencias de lo más estrambóticas; los propios políticos no terminan de asimilar que su feudo está condenado a exintiguirse (o eso o nos extinguiremos todos bajo la batuta de esta panda de ignorantes al servicio del dinero).

Esta actitud de aferrarse a una convicción incluso cuando las dudas son más que razonables responde al mismo mecanismo que la adhesión a creencias o tradiciones: confundimos nuestra identidad con nuestros recuerdos y nuestros pasado. Si de joven fuiste un idealista del corte ideológico “x” al crecer sólo te plantearás dos opciones y ambas radicalizarán tu postura: o seguir siendo de “x” o pasarte al bando “y” renegando de tu pasado (normalmente alegando un encaprichamiento absurdo de juventud).

Este mecanismo mental es el mismo que nos hace sentirnos amenazados cuando alguien cambia de status a nuestro alrededor (un matrimonio, un divorcio, el nacimiento de un hijo, un fallecimiento, un ascenso, un despido…) son eventos  que evidencian nuestra efímera existencia y nos empujan instintivamente a aferrarnos con más fuerza si cabe a la convicción original.

La última evolución de esa reacción son iniciativas formales y oficiales de infiltrar a modeladores de opinión en los foros y webs donde se fomenten teorías conspiranoicas.

El pánico ha ido trepando de los foros a las cúpulas de poder y era de esperar una respuesta.

¿Qué es una teoría de la conspiración?  ¿Qué es un conspiracionita? ¿Existe una cierta propensión a etiquetar a aquel que duda de una versión oficial (“con lo incómodo que eso me hace sentir” pensarán algunos)?

Es digno de analizar como el reciente caso de la Gripe A se ha movido de la conspiración a la duda más que razonable en cuestión de meses. Al principio todo el mundo se reía de la monja de marras, después se sumaron médicos, surgieron webs, incluso los medios convencionales terminaron por retratar la evidencia hasta el punto de que más de uno no se vacuno por desconfianza y como finalmente no se produjeron las vacunaciones en masa ni tampoco se cumplieron las cifras de mortalidad vaticinadas quedo claramente expuesto que las predicciones de la OMS eran “extremadamente desacertadas“.

Hoy quedan pocos que llamen conspiracionita a quien dudó de la OMS en cuanto a la Gripe A.

Esto no quiere decir que todas las teorías conspirativas sean ciertas, las hay francamente descabellados, pero sí demuestra como la opinión pública bascula de un extremo a otro, adheriéndose a una u otra postura sin pararse a pensar.

El razonamiento inicial de Teresa Forcades estaba documentado y la duda era científicamente razonable sin embargo no constituyeron per se argumentos de peso suficiente, no fue hasta que se alcanzó un cierto volumen en el debate, hasta que este comenzara a politizarse (los partidos en oposición vieron un arma arrojadiza ante la receptiva opinión pública) y no fue hasta que dicho debate político alcanzó a los grandes medios ante los que se rinde la razón en pro de la publicidad que todos aceptamos lo que los anglosajones llaman “ver el elefante en la habitación”.

Con muchos otros debates públicos se produce un cocktail similar: ansias políticas enturbian el debate científico, la masa decide en función de los colores y no de la razón para finalmente ofrecer un resultado conveniente que no es lo mismo que razonado. Para muestra véanse los comentarios-debate en casa de Rinze. (Sr. Lobo es un servidor).

El otro día en Documentos TV vi el final de lo que debió ser un excelente documental, en los minutos finales reflexionaban sobre que el hombre pisara la luna 3 años antes de la invención de las ruedas para las maletas. El orador se preguntaba el porqué de este desorden evolutivo y lo ampliaba a otras cuestiones pendientes absolutamente prioritarias pero que permanecen en segundo plano. El narrador finalmente concluía algo así: “la ciencia es la clave para evolucionar a un vida mejor y plena, sin embargo cuando los intereses comerciales se interponen podemos tener un serio problema“.

Y lo dicho, sigan metiendo el dedo en la llaga.

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