Igual hasta aprenden algo… (la subida de precios final no, eso no, el cliente de contenidos volvería a piratear, caca…)
Categoría: cultura libre
Casting: propongo a Herrero para el papel de pregonero y a Sinde de verdugo, el niño somos todos.
Dejavu cinematográfico lo llaman.
Lees esto en facebook y aún estando maniatado bajo una horda de bacterias, sumido en un clásico catarrazo invernal no puedes evitar arrastrarte en el teclado y tirar de hemeroteca, me c&p al más puro estilo dansiano, porque yo lo valgo:
LSSI o el Poder Irresponsable
Existe un punto ciego en la mente del hombre que le lleva a confundir el poder con la capacidad de opresión. El verdadero poder se obtiene por el reconocimiento de los que te rodean, es el poder incondicional, la carta verde que potencialmente te permite hacer cualquier cosa pero que moralmente sólo debe ejercerse en pro del beneficio de quienes nos han coronado.
Un país con un gobierno democrático es un país de gentes afortunadas, un país que, pese la falta de cohesión como nación que sufrimos en nuestros días, tiene reservado un hueco en el corazón de sus ciudadanos. Un rincón donde, si todo marchase según lo debido, uno pudiese mirar y sentirse parte de una organización armónicamente orquestada. En realidad, incluso el más individualista de los hombres, debe reconocer que como seres humanos que somos necesitamos de los demás, no podemos negar nuestra dependencia del entorno social y por ende debemos hacer de dicho ámbito un lugar dónde las cosas funcionen en beneficio de todos.
La pregunta es: ¿cuándo, en la larga serie de repetitivos bandazos de la historia política del hombre, se va a dar el fenómeno de que aquellos que ostentan el poder por gracia de los que más abajo les sustentan van a ser conscientes de que los unos sin los otros no somos NADA? Actuar en perjuicio de la base de la pirámide no puede sino hacer que la cúpula se tambalee. Así de sencillo y, hasta la fecha, así de difícil.
En nuestros días, en nuestro país, en nuestras carnes, estamos viviendo una nueva muestra de desacato al más elemental de los respetos. La LSSI (Ley de Servicios de la Sociedad de Información y Comercio Electrónico) puede ofrecernos diversos destellos cegadores que oculten su verdadera naturaleza, puede hacer dudar a los escépticos y para ello sólo podemos presentar un aval: la razón y el entendimiento. Por el momento, ustedes, libres internautas; disponen de un completo análisis de dicho Anteproyecto de Ley realizado bajo la tutela de la prestigiosa Kriptopolis y ejecutado por otro no menos prestigioso abogado vinculado al mundo cibernético en que nos movemos.
Este artículo no pretende analizar los peligros que entraña dicho proyecto, de eso ya se han encargado con extrema eficiencia las entidades anteriormente mencionadas, tan sólo preparar el camino removiendo las conciencias de los lectores para poder comprender, sin posibilidad de equívoco, la magnitud de cuan irresponsable acto constituye no ya la posibilidad de que el Anteproyecto alcance el grado de Ley, si no la prepotencia que implica suponernos a nosotros, ciudadanos, poco menos que estúpidas y aborregadas mentes.
En los enlaces del artículo (en 2011 no funciona ninguno de aquellos enlaces de hace 9 años) encontrará los medios para mostrar su rechazo a la LSSI.
Alejandro Santacreu Alfonso, redactor y colaborador de Macedonia Magazine
Si hubo un Dios que creó el Universo y a los seres humanos a su imagen y semejanza sin duda hoy está muerto. ¿Cómo no iba a contar con la bendición de la mortalidad? ¿Cómo iban los demás dioses a convivir con él por toda la eternidad? Divina tortura sería.
El ser humano se pudre en vida y eso incluye la masa encefálica.
Menos mal que palmamos y servimos de abono a los que vienen detrás, así disfrutarán de un lugar y alimento para desarrollarse.
Cuando de alguien así surge alguien así tengo la sensación de ver la luz al final del túnel, casi puedo sentir su calor… igual me estoy muriendo.
Habrá que ir pensando en pagarle la pensión al buen hombre, buscarle un rinconcito soleado bajo un sauce en algún retiro apropiado.
Buenos días y muchas gracias amigo Amador, tu padre nos enseñó bien.

