El que todo lo sabe, todo lo ignora o como dijo uno antes: sólo sé que no sé nada.

El conocimiento absoluto es a priori imposible ya que ¿cómo se puede saber con certeza que se conoce todo? Por lo tanto quien cree saberlo todo vive en un error, dejará de hacerse preguntas y nunca conocerá aquello que infinitamente ignora.

No obstante y si de alguna forma fuese posible saberse en un estado de conocimiento absoluto ¿cómo se percibiría la existencia desde esa atalaya? Las preguntas desaparecerían, cualquier búsqueda carecería de sentido, no sabemos si desde ese punto de vista Ser y Existir se parecerían a la limitada noción que sin duda tenemos. Entendamos Ser como autoconciencia de la propia Existencia. Las decisiones como elecciones también carecerían de sentido ya que conociendo todos los secretos de la existencia no habría lugar para la duda o el enfrentamiento. Todas las decisiones se resolverían de forma simultánea y eterna. ¿Es el tiempo un diferencial entre estados de información, entre estados de conciencia? ¿Desaparecía el tiempo tal y como lo conocemos? ¿Se puede existir en este Universo que conocemos sabiéndolo todo? ¿Trascenderíamos a otros planos de existencia, si es que tal cosa existe, por el mero hecho de tener conciencia de ellos? ¿Existiríamos en todos simultáneamente? La idea de la omnisciencia se vincula así a la omnipresencia y se corresponde a su vez inevitablemente con la definición de Dios. ¿Saberlo todo nos convertiría en Dios? Si la omnisciencia se caracteriza por una ausencia de la búsqueda, una ausencia de cavilaciones; es fácil entender porqué determinadas corrientes filosóficas orientales se refieren a los animales como “seres puros” ya que a través de su, supongamos, superior ignorancia, en comparación con los humanos, viven al margen de la búsqueda intelectual y su identidad está más próxima al ideal omnisciente, más cerca que la del ser humano sumido en la oscuridad que supone saberse infinitamente ignorante. Quizás sean, los animales y Dios, dos extremos de una misma identidad y nosotros seamos algo atrapado a medio camino, empujados a un lugar más sombrío. ¿Es la ignorancia desconocer o desconocer que se desconoce? El segundo caso implica un observador, sin observador externo ignoramos que ignoramos… quizás si fuera posible unir todas las mentes y eliminar la división fruto de la identidad, del Yo, desaparecería la ignorancia y sólo podríamos presuponernos omniscientes ¿pero lo seríamos? Probablemente sólo seríamos un único Ser, ignorante de nuestra ignorancia Universal aunque omnisciente a un nivel local. De esa forma las divisiones culturales que fomentan el individualismo nos alejan del ideal teóricamente deseable. La Torre de Babel, una metáfora cargada de contenido.

¿Qué es preferible: ser omnisciente, ignorante de la propia condición o atrapado en una búsqueda sin fin? ¿Tenemos elección? ¿Existe el libre albedrío o sólo es una ilusión fruto de ignorar el alcance de nuestra ignorancia? ¿Es la ignorancia la línea que delimita el Ser del Existir? ¿Es entonces la absoluta ignorancia la nítida frontera que separa las mentes de las piedras? Si el conocimiento absoluto elimina el yo: ¿es la omnisciencia un estado de mera Existencia? ¿Ser y Estar son compatibles cuando se elevan a sus máximas respectivas? ¿Qué es la vida entonces? ¿Una alquimia fruto del equilibrio inestable entre la conciencia y la existencia? ¿Qué define ese equilibrio? ¿Existir, no ser y seguir fisiológicamente vivo? ¿Es la piedra la ignorancia absoluta y al mismo tiempo la omnisciencia dada su ausencia de vida? ¿Podemos Ser una piedra? ¿Podemos Ser Dios? ¿Es una contradicción? ¿Es Dios existencia pura y ajena al Yo, al Ser y a la vida? ¿Si Dios es omnisciente y no está vivo cuál es entonces la diferencia entre Dios y una piedra?

Ya nos hemos contestado: no la hay, Dios és la piedra, lo es todo, la omnipresencia es necesaria por requerimiento de la propia Existencia, ¿quizás la única autoreferencia lógicamente válida? ¿Es estar vivo y no-Ser la clave de un equilibrio ajeno a Dios? Diría que no ya que siendo la omnisciencia la referencia de existencia absoluta no estaríamos más cerca siendo algo diferente a causa de nuestra vida; siendo diferentes volvería a florecer el Yo alejándonos del ideal del no-Ser.

Renunciar a la ignorancia sería alejarnos del Ser , del concepto que tenemos de identidad, por tanto redundando del otro lado del espejo: renunciar a la ignorancia es perseguir la omnisciencia, ir en pos del no-Ser, de la ausencia de identidad, del no-Yo, surge la duda… ¿cuánto podemos aproximarnos? ¿cuánto podemos dejar de Ser sin morir? ¿Necesitamos morir para pasar a Existir? ¿No es esa la definición de morir? ¿Podríamos diluirnos en vida sencillamente mediante la búsqueda? ¿Es eso alcanzar el Nirvana? ¿El éxtasis de los santos iluminados? ¿Un estado en el que dejamos de Ser para pasar simplemente a Existir? ¿Es lo mismo morir que morir en el momento de alcanzar dicha iluminación?

Todo esto después de haber visto la última de Matrix por vigésimo quinta vez ;)

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