(…) “No tenemos la tecnología”, asegura Camprodón, “pero sí empezamos a conocer los principios que permiten cambiar de una forma leve la forma en que los sujetos procesan la información moral”. Aunque este estudio, insiste, está “muy lejos de llegar hasta allí”, “en realidad es una prueba de que existe el potencial para hacerlo y abre una serie de problemas bioéticos que es importante que se empiecen a discutir ya”. (…)
El resto de la noticia en cristiano aquí y la fuente original de la investigación llevada acabo por el MIT / Harvard aquí.
