Esta iniciativa, suscrita entre muchos otros por el abogado al que tanto le debemos (¡que no se tuerza este hombre, por favor!), va un paso más allá de iniciativas similares y pretende desprenderse de toda catadura política evolucionando hacia el estatus de una suerte de carta magna de la cultura para este recién estrenado milenio.
Charter for Innovation, Creativity and Access to Knowledge
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