Este finde nos hemos escapado a la capi para disfrutar de AVATAR (3D) en Kinépolis, dimos por hecho que la sala 13 donde compramos las entradas tendría un tamaño descomunal y al final descubrimos una pantalla y un aforo similar a las mejores opciones alicantinas. Si hay una sala gigante con 3D Digital en Kinépolis – Madrid erramos el tiro.

No nos importó lo más mínimo el tamaño de la pantalla: a los 2 minutos de proyección ya nos habíamos caído dentro de la película. No es tanto el argumento o la narración, correctos y bien ejecutados, como el preciosismo visual que desborda cada fotograma. Al terminar la película no queríamos despertar, entendí aquel comentario de un periodista del Times que meses atrás confesó tras un pase preliminar: “Avatar se asimila como un recuerdo vivido, Pandora (el planeta donde se desarrolla la acción) se convierte en un lugar físico y real al que días después sigues queriendo volver.“.

No puedo añadir nada más.

En cuanto a las gafas eran de tipo pasivo y no se parecían en nada a las RealD, es más: la cara exterior de los cristales tenía un acabado a espejo que al fotografiarlas con flash se revelaba como rojo-verde. Obviamente ningún sistema de cine 3D actual tiene las limitaciones de aquellas gafas rojo-verdes de cartón sin embargo me resultó curioso el fenómeno. Buscando por la red he descubierto que Kinépolis emplea el sistema Dolby 3D cuya existencia desconocía, así que en España ya tengo confirmación personal de al menos tres opciones: ReadD, XpandD y Dolby 3D. Dentro de unos días es más que probable que revisite Pandora en alguna sala alicantina, actualizaré el comentario cuando ocurra.

J.A. Gil me comentó que verla con las gafas XpanD se hace, literalmente, pesadísimo dada la larga duración de la película así que optaré por las salas de Cinesa Panoramis y las ligeras gafas RealD.

Madrid visto a través de los ojos de un alicantino guiado por un gato de pura cepa es una travesía interesante, salteada por bocadillos de calamares en adorables tugurios, pastelería hiperbólica y rincones curiosos. Repiteré ciudad y guía ;-)

Mención especial para Javier Ocaña y su Involución Artística, copio & pego el comentario que dejé aquí:

Estoy de acuerdo en el absoluto 10/10 que muchos dedican al apartado técnico y entiendo que la historia no impresione a tantos otros pero quizás esos otros deberían cuestionarse si tienen su “película mental” sobre-expuesta y velada de tanto trotar por este mundo desierto.
Reconozco que en ocasiones a mí también me cuesta enfundarme el traje de niño, revivir la inocencia y disfrutar con ojos puros… ese niño interior se ve constantemente agredido por el paisaje urbano y social al que me enfrento cada día: un entorno hostil al que nunca me podré adaptar porque siento que no formo parte de él.
Doy gracias a Cameron, Miyazaki y tantos otros que con su ilusión, empeño y fantasía me ayudan a mantenerme vivo y no perder de vista el horizonte al que quiero llegar.

Y añado:

a) No son las gafas de siempre y si además James Cameron no es un artista entonces ud. no es periodista: antes de apretar el teclado infórmese un poco. (Especialmente triste que una breve explicación de la WEB de Kinépolis sea suficiente para explicarle a este señor la diferencia entre peras y manzanas poniendo además en evidencia su nula profesionalidad).

Aprovecho para señalar un breve extracto de la entrada dedicada a James Cameron en la wikipedia española: (…) Después de dejar sus estudios en la Universidad Pública de California se casó en 1974 con la camarera Sharon Williams con la que empezaría su larga lista de matrimonios y divorcios. Mientras tanto Cameron trabajó en diferentes ocupaciones como maquinista, camionero y conductor de autobús escolar, por las noches podía hacer lo que le gustaba así se dedicó a su afición, escribir historias y también pintar. (…).

Si con los comentarios b) y c) pretendía empequeñecer la obra de James Cameron vamos a hacer una cosa: invierta varios años de su vida y juéguese su carrera profesional, su credibilidad y su prestigio a una apuesta de 250 millones de dólares con la que ha logrado ilusionar a millones de personas y entonces, cuando lo haya superado, vuelve y se permite la osadía de ejercer la libertad de escupir al firmamento. Doy gracias a la nueva comunicación por permitir que personas así ya no sean las únicas a las que mirar en busca de respuestas.

Especialmente delirante cuando escribe “un mal holograma, casi como un recortable de los niños de hace 50 años“. La única explicación que encuentro es que este señor es tuerto y por lo tanto estereoscópicamente inútil.

ACTUALIZACIÓN 27/12/2009:  He visto Avatar por segunda vez con gafas pasivas RealD, me ha gustado más que con Dolby 3D pero no podría asegurar al 100% que no se deba a que en esta ocasión he podido sentarme completamente centrado y algo más cerca de la pantalla (4ª fila de la sala 7 de Panoramis, Alicante). No he experimentado fatiga visual y en mi opinión el sistema RealD ofrece las gafas más cómodas para aquellos que usamos gafas graduadas. El resto de acompañantes que no usaban gafas graduadas y que han probado XpanD prefieren este último ya que el efecto 3D y la fatiga les parecen claramente peores con RealD. Para gustos y ojos…

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