La temperatura se mantiene de media cercana a cero grados, en las zonas en las que corre el viento o hay un poco de sombra sin duda por debajo de cero, el sol de invierno ha derretido la nieve lo justo para que  se congele nuevamente formando placas de hielo. A las 11:00h de la mañana estaban echando sal en la calzada de la avenida principal, intentando disolver las grandes placas que se habían formado. Si bien los ibenses más veteranos afirman que esta situación era frecuente hace 20 años resulta obvio que el pueblo ha crecido acostumbrado a otros inviernos más suaves, el resultado es que no existen medios humanos o técnicos suficientes para combatir la formación de hielo en las calles de esta pequeña ciudad (creo que el censo ronda los 30.000 habitantes). Mi vehículo, provisional y forzosamente aparcado en una callejuela secundaria, está completamente rodeado por calles y cruces con una consistente capa de hielo ¿Resultado? Incomunicado con el mundo exterior: la autovía que me permite llegar al trabajo abierta al tráfico pero inalcanzable a pesar de estar a menos de 3 kilómetros. En lo que llevo de mañana ya he presenciado dos accidentes a baja velocidad provocados por vehículos que perdieron el control y se deslizaron sin remedio sobre el hielo hasta colisionar. Las últimas fotografías de este post han sido tomadas hace escasos minutos (13:45h) y muestran como gran parte de las aceras de la avenida principal del pueblo están totalmente heladas.

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