1. m. Actitud de prepotencia de los varones respecto de las mujeres.
(Del lat. femĭna, mujer, hembra, e -ismo).
1. m. Doctrina social favorable a la mujer, a quien concede capacidad y derechos reservados antes a los hombres.
2. m. Movimiento que exige para las mujeres iguales derechos que para los hombres.
La palabra hembrismo no está en el Diccionario.
La R.A.E. no se inventa los neologismos, las nuevas palabras las promueven las personas, nosotros, a través del uso. Llegado el momento la Academia entiende haberse alcanzado cierto consenso sobre su significado y lo recoge en su (nuestro) Diccionario para que todo el mundo tenga claro cuál es el código que todos debemos seguir si nuestra intención es entendernos. Cierto es que a menudo llegan tarde y mal.
Que hembrismo no esté en el diccionario sólo quiere decir que su uso o bien es reciente o bien no está muy extendido. Teniendo en cuenta la frecuencia creciente con la que me tropiezo con la palabra en cuestión podemos descartar lo segundo y esperar que su inclusión en el Diccionario está cada vez más próxima.
¿Cuál será la definición para este neologismo? La corriente general la considera el opuesto del machismo: actitud de prepotencia de las mujeres frente a los varones. De esta forma se lograría dejar limpia de connotaciones negativas al feminismo al tiempo que se desterrarían a las feministas radicales a la categoría de hembristas.
Hasta ahí bien… ¿o no?
Intento ponerme en la piel de quien va, por ejemplo, en una silla de ruedas y tener a alguien delante comentando mi realidad innegable como persona con diversidad funcional…
¿Qué se siente cuando te llaman minusválido? Supongo que automáticamente pensaría para mis adentros (o mis afueras, según el día): “¡minusválido tu madre, soy tan capaz como tú!”. Después, más calmado y en casa, mirándome al espejo tendría que reconocer que según para qué actividades puedo ser tan capaz como el que más y para otras no tanto.
Ahora me imagino a alguien delante de mí diciéndole a un tercero mientras me señala: “Ayúdale con el escalón ¿no ves que tiene diversidad funcional?”. Si de algo estoy seguro es que no se cómo pero ese tío imaginario se iba a tragar la silla de ruedas hasta la última tuerca. Sufro de cierta intolerancia a la hipocresía, especialmente a la que pretende camuflarse detrás de expresiones vacuas y artificiosas.
Con el nuevo feminismo, libre de hembras radicales y prepotentes, me siento igual de agredido: ¿Necesitamos un término adherido indefectiblemente a un género para llegar a la igualdad entre ambos? ¿Soy el único en detectar una contradicción?
Para ser iguales hemos sacrificado la economía lingüística de los plurales genéricos, tradicionalmente masculinos; ahora cuando queremos mencionar a todos los hombres del planeta debemos aclarar que son hombre y mujeres, sin embargo todavía no hemos llegado a decir las personas y los personos pero será cuestión de tiempo. ¿Exceso de discriminación positiva? Lo digo por citar otra incongruencia etimológica ¿cómo puede ser buena la discriminación? ¿Cuándo y quién decide haberse aplicado suficiente discriminación habiéndose logrado compensar la desigualdad de partida? Mi gadgeto rádar detecta parche y chapuza a partes iguales.
El origen que hoy nos lleva a tener un galimatías por idioma es el no tener las cosas claras desde el principio: perdemos de vista que ya contábamos con las herramientas adecuadas desde el principio y que lo único en lo que fallábamos era en su uso y aplicación.
Ya existía una ley de la igualdad antes de la Ley de la Igualdad. Se llama constitución y de ella nacen y se vertebran todas las normas subsiguientes dejándose bien claro que todos y todas somos iguales ante la la ley.
Quienes están detrás de la creación de nuevos e innecesarios términos, leyes, ministerios y comités no buscan solucionar el problema sino simple y llanamente agrandar su ego y su cartera. Eso señores y señoras míos y mías se llama entorpecer a la justicia siendo de ley su persecución y castigo así que propongo la creación de una Ley de Igualda Igualitaria y No Excesivamente Discriminadora para solucionarlo, de su creación y aplicación se encargará el Comité por La Supervisión de Perfecta Igualdad, a continuación procedemos a nombrar los cargos responsables del departamento y a la aprobación de la pertinente partida presupuestaria.
Solucionado…
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