Antes de empezar: no niego el cambio climático ni la importancia de cuidar nuestro planeta, nuestro hogar.

No se pueden ustedes imaginar cuantos mails he intercambiado sobre este tema. De hecho tengo una etiqueta asignada en Gmail que reza “Discusión CO2″ y que alberga, a día de hoy, 84 (ochenta y cuatro) correos, algunos de notable extensión.

Tengo una tendencia natural a posicionarme al margen de los debates que llamo “blanco / negro”, los conflictos de la vida cotidiana a los que me enfrento aunque sencillos en origen nunca han encajado en esa categoría así, por pura proyección intuitiva, desconfío de las versiones ampliadas.
La Historia de hecho nos demuestra que las cosas nunca fueron tan sencillas, por ejemplo: no todos los alemanes de la Segunda Guerra Mundial eran nazis aunque muchos de los que caminaran sin decantarse puedan ser considerados igualmente culpables precisamente por su indeterminación, los judíos no fueron todos víctimas ya que también hubo traidores que vendieron a su pueblo a cambio de dinero y poder, los americanos no fueron los impolutos aliados, adalides de la luz y la paz, que algunos puedan pensar: su industria estuvo suministrando materiales esenciales al ejército alemán antes y después de que decidieran tomar parte en un conflicto que les resultó lucrativo antes y después… ningún grupo estuvo libre de culpa y si descendemos a la particularidad de los individuos encontraremos personas asaltadas por los temores y las dudas sobre si pudieron haber tomado un camino diferente al escogido.
El cambio climático se ha convertido en una especia de guerra de nazis contra judíos, una conflicto de palestinos contra israelíes, un 11-S donde si no aceptas la versión oficial entonces es que formas parte de las hordas conspiracionitas.
No hay lugar para el punto medio o la reflexión alternativa.
Afirmación: el planeta se está calentando.
Mi humilde opinión: a la luz de los numerosos estudios existentes así como la calidad y supuesta credibilidad que debemos conceder a quienes los emiten o avalan parece un verdad indiscutible. OK: el planeta se está calentando. No voy a entrar en los ciclos de calentamiento y enfriamiento que han tenido lugar desde que existe el planeta ni siquiera voy a discutir que este calentamiento pueda ser el mayor de todos los que han tenido lugar. No lo digo con ironía, realmente creo en la versión oficial del IPCC, repitan conmigo: el-planeta-se-está-calentando.
Ahora bien: ¿qué importancia tiene el CO2 en este calentamiento? ¿cuánto CO2 se debe a la actividad humana? Pregunto más que nada por saber si el circo que hay entorno a la emisión de este gas está justificado… no vaya a ser que el mismo esfuerzo y dinero pudiéramos invertirlo en mejorar otras áreas en las que el impacto de nuestra existencia cause más daño.
Nótese que no he dicho: “esos putos ecologistas rojos de mierda con sus inventos catastrofistas para hacerse con el control de nuestras mentes“. No, no he dicho eso.
Pero aún más importante… ¿es “malo” que aumente el CO2? ¿es “malo” que el planeta se caliente?
El detonante mediático de toda la discusión sobre el CO2 y el hecho de que por pura saturación mediática sólo se puedan adoptar posturas enfrentadas cuando se saca el tema a discusión tienen su origen en el famoso documental de ese político beatificado con el nóbel de la paz llamado Al Gore y su documental “Una verdad incómoda”.
Cuando Al Gore empezó a hablar de ecología, en un primer momento, Vázquez-Figueroa era simpatizante suyo, pero tras escucharle defender los aerogeneradores en España y comprobar que había comprado el 10% de las acciones de una empresa española especializada en enregías renovables (Abengoa) dejó de creer en él.
¿Quién es Vázquez-Figueroa? ¿Sabe este señor de lo que habla? ¿Quién es Al Gore? ¿Tendrá el autor español acciones en la competencia y por eso le lleva la contra?
Miren, la verdad es que no lo sé pero llámenme paranoico si quieren pero desconfío de lo que diga un político yankee cuando sus palabras parecen coincidir con sus intereses económicos.
Sin embargo y fíjense ¡qué aparente contradicción! (para aquellos que predican el pensamiento bidimensional del “blanco / negro”) también concibo la posibilidad de que si crees en algo porque estás convencido de que es bueno para la humanidad no hay mejor forma demostrar tu apoyo que poniendo los billetes encima de tu argumento. Es una posibilidad y la contemplo ¿es delito? ¿soy un loco excéntrico? ¿dónde cojones está escrito que tengo que tomar partido entre dos opciones que no me convencen? ¿puedo al mismo tiempo seleccionar y extraer alguna verdad parcial de esas posturas que no comparto?
En el documental de este señor se dicen varias cosas pero la piedra de toque parece estar en la afirmación de la siguiente secuencia:
  1. La actividad industrial del ser humano es responsable del aumento de CO2.
  2. Ese aumento de CO2 es causa directa y mayoritaria del aumento de la temperatura del planeta.
  3. Si la temperatura del planeta sigue aumentando todo terminará convertido en un desierto.
Podría empezar un debate eterno con citas y enlaces a los que se podría contestar con más citas y más enlaces pero eso es algo que ya hice en su día por mail.
A día hoy me da igual si la actividad del Sol es la que realmente nos calienta, si es posible que mayor actividad solar implique mayor actividad de la biomasa y de la vida de los océanos (dos de los grandes grupos responsables del CO2 circulante), si de ser así quizás un aumento de la actividad solar implique una espiral creciente de CO2 y biomasa que convierta al planeta en un frondoso, cálido y húmedo bosque tropical… ME-DA-IGUAL.
Si me muestro tan indiferente es porque hay algo que sé por experiencia directa y es que si algo necesitan las plantas para tener un rápido desarrollo es CO2 y una temperatura más bien cálida.
Así que si el CO2/temperatura (discusión gallina-huevo) aumenta por acción del hombre o del Sol me alegro de que aumente.
¿Qué opino del deshielo y del aumento del nivel del agua?
En las cumbres heladas no es que no haya vida pero desde luego no hay tanta como en la selva.
El aumento del nivel de las aguas me parece una fabulosa venganza natural contra la destrucción de los ecosistemas costeros: ¿Benidorm bajo las aguas? ¡Yipie!
Si creyera en Dios hablaría de justicia divina.
Si fuera británico hablaría de win-win situation… ¿eh, Mr. Gore?